GUÍA
Neuropsicología de la atención: qué es, cómo madura y qué descartar antes de pensar en TDAH
Un resumen de las ideas centrales de la MasterClass de la Dra. Alba Richaudeau, para quienes acompañan a niños con dificultades de atención en el consultorio y en el aula.
¿Qué es la atención y qué tipos hay?
La atención no es una sola habilidad ni un interruptor de «presta o no presta». La clase distingue cinco tipos: focalizada (dirigir la atención a un estímulo), sostenida (mantenerla en una actividad continua), selectiva (atender a un estímulo inhibiendo el resto), alternante (desplazar el foco de un estímulo a otro) y dividida (atender a dos focos a la vez).
Desengancharse es tan importante como engancharse. Y la atención dividida solo funciona bien cuando las tareas están automatizadas: un chico de primer grado que copia del pizarrón mientras la maestra habla será menos eficiente en las dos tareas.
Las tres redes atencionales de Posner
- Alerta: locus coeruleus, frontal derecho y córtex parietal; modulador principal, la noradrenalina.
- Orientación: parietal superior, unión témporo-parietal, campos oculares frontales y colículos superiores; acetilcolina.
- Ejecutiva: cíngulo anterior, prefrontal y ganglios de la base; dopamina.
- Maduran en ese orden. La red ejecutiva es la de mayor heredabilidad y la más plástica.
Cómo madura la atención según la edad
- Entre los 4 y los 5 años, un salto en el control atencional y en la inhibición de respuestas motoras.
- Hacia los 7 años, madura la atención selectiva en el espacio.
- Hacia los 8–10 años, bajan los errores por omisión en tareas de atención sostenida.
- Entre los 6 y los 11 años, se desarrolla la atención dividida.
- A los 11 años, un repunte transitorio de impulsividad.
- Amplitud: 2 estímulos a los 3 años, 4 a los 5–6 (ya se considera adecuado) y 7 desde los 13, antes en lo visual que en lo auditivo.
¿Todo niño desatento tiene TDAH?
No necesariamente. Hay problemas atencionales primarios (TDAH, Tourette, autismo y causas adquiridas, como un traumatismo de cráneo) y secundarios: cognitivos (un TDL consume recursos de atención aunque haya mejorado), físicos (la vista, un estrabismo mal compensado), emocionales (ansiedad, una mudanza, una separación) y ambientales (la falta de sueño, las apneas, las pantallas).
También cuenta el mes de nacimiento: el nacido en el corte de edad puede ser, simplemente, el más chico del curso.
Hiperactividad: modelos para pensar al alumno o paciente
Más que en los criterios del DSM, la clase se centra en modelos: Barkley (el control inhibitorio sostiene la memoria de trabajo, la internalización del lenguaje y la autorregulación), Sonuga-Barke (la aversión a la demora de la recompensa) y Habib (tres dominios: motor, cognitivo y comportamental).
Hablar de más también es hiperactividad. Y en preescolar, moverse mucho no alcanza: según la clase, solo el 50% de los diagnósticos de hiperactividad en preescolar se mantiene en la edad escolar.
Pantallas y circuito de la recompensa
Lo novedoso libera más dopamina que lo repetitivo, y con el uso aparecen el condicionamiento y la tolerancia. Eso compite con tareas que piden atención sostenida, como la lectura. La propuesta de la clase no es el alarmismo: es regular el uso.
Observar antes de intervenir
No hay una fórmula: el abordaje depende del análisis. La clase propone observar en qué momento falla, con qué tipo de estímulo y de respuesta, qué factores motivacionales o emocionales pesan, si se lo puede reorientar, si comete omisiones o comisiones y si se autocorrige.
Las adecuaciones por dificultades de atención son de formato y de acceso, nunca de contenidos.
Basado en la MasterClass de la Dra. Alba Richaudeau en Wumbox. Modelos que cita la clase: Posner (2007), Barkley, Sonuga-Barke y Habib.

